SOCIEDAD | 19 DE SEPTIEMBRE: UN DÍA PARA EL ALMA CHAMAMECERA
Cada 19 de septiembre, celebramos el Día Nacional del Chamamé, una fecha que lleva en su esencia el ritmo del corazón correntino, pues conmemora la partida de uno de los más grandes referentes de nuestra música: Don Tránsito Cocomarola. Su legado trasciende generaciones, transformándose en el latido constante de nuestra tierra, esa que se mueve al compás de un acordeón que, como las aguas del Paraná, nunca se detiene.
Tránsito Cocomarola no fue solo un músico; fue el guardián de nuestra identidad chamamecera. A través de sus composiciones, rescató las raíces de un pueblo, hilvanando con su acordeón las historias, las alegrías y las penas de los hombres y mujeres del Litoral. “Kilómetro 11”, su obra más conocida, es más que una melodía; es un símbolo que resuena en cada reunión familiar, en cada festival y en cada rincón de nuestra provincia. Porque cuando suena un chamamé, el paisaje correntino se levanta, las palabras sobran y las emociones fluyen sin barreras.

Para nosotros, el chamamé es más que un género musical. Es la forma en que sentimos el mundo, es el puente que une nuestras tradiciones con las nuevas generaciones. Es ese lazo invisible que conecta a los que están en la provincia con aquellos que han tenido que marcharse. Cuando uno escucha un chamamé lejos de casa, puede cerrar los ojos y sentir la brisa del río, el sonido de las hojas del monte, y los pasos lentos de las personas que caminan por los caminos de tierra de esta bendita provincia.
El chamamé no es solo música, es una parte inseparable de lo que somos. Cada acorde nos recuerda que pertenecemos a una tierra con historia, que aunque el progreso y los cambios avancen, nuestras raíces siguen ahí, firmes, con el espíritu de Don Tránsito presente en cada celebración, en cada baile. Él no solo fue el padre de grandes composiciones, sino también un impulsor de la difusión de nuestro chamamé, asegurándose de que esta expresión musical trascienda las fronteras de Corrientes y del país.
Hoy, a casi 50 años de su fallecimiento, su legado sigue vivo, y el chamamé sigue creciendo y ganando corazones. En 2020, la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento que refuerza lo que nosotros, los correntinos, siempre hemos sabido: el chamamé es nuestra alma hecha música.
Este 19 de septiembre, mientras el sol se va escondiendo detrás de los esteros, el sonido de un acordeón o una guitarra se alzará en cada hogar correntino. Será el eco de Cocomarola de Tarragó Ros, Isaco Abitbol, Ernesto Montiel y tantos músicos gloriosos, que siguen sonando desde el corazón de nuestra tierra, recordándonos que, a través del chamamé, siempre tendremos un refugio donde el tiempo parece detenerse y nuestra identidad se fortalece.
Porque donde hay chamamé, hay Corrientes. Y donde hay Corrientes, la memoria de Don Tránsito y de tantos chamameceros sigue viva.






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