2 DE ABRIL | "MALVINAS NO QUEDA LEJOS"

2  DE ABRIL | "MALVINAS NO QUEDA LEJOS"

Hay fechas que no entran en el calendario.

Se quedan a vivir en otra parte... en el cuerpo.

El 2 de abril no debería servir solo para un acto.

Ni de discursos prolijos con palabras que ya sabemos de memoria.

El 2 de abril es otra cosa.

Es un silencio que camina.

Porque las Islas Malvinas no son solo un territorio.

Son una distancia.

La que separa a un chico de su casa.

A una madre de su hijo.

A un pueblo de lo que no pudo decir a tiempo.

A veces pienso que la guerra no terminó.

Que sigue ocurriendo, pero de otra manera.

En la silla vacía de una mesa.

En el abrigo que nadie volvió a usar.

En el nombre que se pronuncia más bajito que antes.

Nos enseñaron a contar la historia con fechas, con batallas, con mapas.

Pero hay otra forma de contar Malvinas.

Una que no entra en los libros.

Es la historia del frío que todavía duele.

Del viento que no se fue.

De los pasos que quedaron marcados en una turba que nunca más volvió a ser la misma.

Y también, aunque cueste decirlo, la historia de los que volvieron.

Porque volver no siempre es regresar.

A veces es aprender a vivir con una parte que quedó allá,

mirando el mar.

En cada excombatiente hay un territorio invisible.

Un pedazo de patria que no figura en ningún mapa,

pero que late.

Por eso, homenajear no es repetir.

No es decir “héroes” como si fuera una palabra cómoda.

Homenajear es incomodarse.

Es mirar de frente.

Es preguntarse qué hicimos con ellos cuando dejaron de ser noticia  y estuvieron a la buena de Dios.

Quizás este 2 de abril habría que hacer algo distinto.

Algo mínimo.

Algo humano.

Sentarse en silencio.

Nombrarlos.

Uno por uno, si hace falta.

Y después, cuando todo termine,

entender que Malvinas no queda lejos.

Queda donde todavía duele... en nuestro corazón.