OPINIÓN | LOAN Y LIAN: LA CRUEL COINCIDENCIA DE UN PAÍS QUE NO APRENDE

OPINIÓN | LOAN Y LIAN: LA CRUEL COINCIDENCIA DE UN PAÍS QUE NO APRENDE

Ocho meses después de la desaparición de Loan Peña en 9 de Julio, Corrientes, el eco de su nombre aún resuena en pancartas descoloridas, murales desgarradores y voces que claman justicia en cada rincón del país. Pero, como si el destino nos jugara una broma macabra, hoy otro niño nos estremece: Lian, en Córdoba.

 

La historia parece repetirse con una precisión escalofriante. Un niño que desaparece, una comunidad en vilo, teorías cruzadas, incertidumbre y el inevitable desfile de comunicadores, peritos y funcionarios que, como en un guion previamente escrito, llegan tarde, confunden, prometen y se van.

 

¿Qué estamos haciendo mal como sociedad? ¿Por qué cada tanto una nueva desaparición infantil nos sacude y nos enfrenta a la misma pesadilla? Es imposible no sentir un déjá vu doloroso. Loan y Lian, dos nombres de cuatro letras, dos niños de casi la misma edad, dos familias rotas, dos comunidades paralizadas. ¿Casualidad? ¿Destino? No. Es el reflejo de un sistema que no protege a los más vulnerables, que falla en la prevención y se mueve solo cuando la tragedia ya es irreversible.

 

La gente vuelve a preguntar, vuelve a indignarse, vuelve a marchar. Pero, ¿hasta cuándo? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que el caso de Lian también se diluya en la rutina del olvido, como tantos otros antes? Si un niño desaparece y la noticia se desvanece con el tiempo, ¿qué nos dice eso sobre nosotros mismos?

 

No es solo un niño. No fue solo Loan. No es solo Lian. Es el síntoma de un país enfermo de impunidad, indiferencia y desprotección. Ojalá esta vez, aunque sea esta vez, la historia no termine como siempre.

 

F.P