SAN MARTÍN Y LA VIGENCIA DE SUS MÁXIMAS
Cada 17 de agosto, la memoria del General José de San Martín vuelve a instalarse en los pueblos de nuestra patria. No se trata solo de recordar la fecha de su muerte, sino de preguntarnos qué lugar tienen hoy sus enseñanzas en la vida cotidiana.
Una de sus máximas, escrita en el exilio para su hija Merceditas, resuena con fuerza en estos tiempos; “Inspirar amor a la patria y a la libertad.” Palabras que parecieran simples, pero que encierran un horizonte de vida y de compromiso.
En nuestra provincia, tierra natal de San Martín, estas palabras deberían interpelarnos aún más. Porque inspirar amor a la patria no se reduce a flamear una bandera en los actos escolares, sino a construir día a día una provincia donde la justicia, la solidaridad y el respeto por el otro sean los cimientos. Y hablar de libertad no puede quedar en un discurso vacío, significa también pensar en la dignidad de nuestros pueblos rurales, en los jóvenes que buscan un futuro, en las familias que esperan oportunidades para no tener que emigrar.
San Martín fue un hombre de acción, pero también un hombre de principios. Entendió que la libertad no es un bien individual, sino una causa colectiva. Y es esa visión la que hoy nos invita a mirar hacia Corrientes con la misma responsabilidad que él soñó para toda la patria.
En tiempos donde la desconfianza, la indiferencia y la fragmentación social parecen ganar terreno, su legado nos recuerda que inspirar amor a la patria es, quizás, el mayor acto revolucionario posible.
San Martín nos dejó batallas épicas, pero también máximas que son faros. A 175 años de su partida, vale preguntarnos; ¿qué tan dispuestos estamos los correntinos a vivir como él nos enseñó?






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