DETRÁS DE UN DIAGNÓSTICO | DÍA MUNDIAL DEL AUTISMO (Los AutismoS)
Julio Manuel Pereyra | Docente - Educador Comunitario - Activista
Una forma distinta al ser y estar que la sociedad exige, y que el normotípico acepta.
Hablemos de personas, no de diagnósticos; no encerremos la Diversidad Humana en palabras que etiquetan y hasta estigmatizan en base a prejuicios y estereotipos.
Le toca al Autismo hoy (en este día simbólico) derribar el mito de la “normalidad”, que condición para algunos, trastornos para otros, Discapacidad para muchos, suele infantilizarse y asexuarse, olvidándose de aquellos que ya adultos, intentamos encajar en un mundo que a veces no nos comprende y que otras, no comprendemos.
El Autismo es eso, una forma distinta al ser y estar que la sociedad exige, y que el normotípico acepta, el mismo que atado a una rutina de horarios, laboral, y semanal, cree que solo nosotros las necesitamos.
Ni el azul nos representa porque no somos monotónicos (ni Pitufos) sino, un lindo espectro de colores como un arcoíris de personalidades, gustos y creencias; ni los lazos ni listones amarillos porque no es una enfermedad que necesita “curarse”.

Que condiciona es cierto, que limite otras veces… también, no podemos negar la realidad; pero que determina NO, un diagnóstico no es un pronóstico, muchos menos una sentencia.
Educar, informar y sensibilizar es el modo para evitar que diagnóstico en un papel sea una mochila que nosotros solo poseemos y que los que nos aman padecen; un papel que cierra puertas en la escuela… y tal vez (tristemente) en la vida.
No importa insistir en ese debate entre “Personas con Autismo” o “Autistas”, cuando lo primeo es lograr entender, atender y honrar nuestras diferencias.
Ni el Certificado, ni el DSM, ni los globos azules cambian quienes somos, aunque admito, la llegada de la palabra “Autismo” en la vida permite explicar(te) cosas (a ti mismo), que otros antes intentaron explicar muchas veces con sobre-nombres, burlas, exclusiones y hasta miedos.
Somos la persona… el niño, detrás de tratamiento y terapias, detrás de estereotipias y rutinas, y muy a nuestro pesar… detrás de medicamentos.
No somos “especiales”, ni “angelitos”, tampoco “enfermitos” … quizás sí “raros”, ya que no tenemos ese terrible y alienador diagnóstico llamado “normal”.
No romanticen el TEA, hay que hablar del suicidio, de estresores, de saturación sensorial, la orfandad emocional de hermanos, el abandono a veces de los padres, de las luchas por Derechos y de las dificultades en los procesos de Inclusión laboral, social y/o educativa.
No hay que mercantilizar(nos) en nombre de terapias y apoyos, que no refuerzan más que el Asistencialismo.
No olvidar a los "no verbales”, tampoco a los que con comorbilidades u otros diagnósticos, necesitan no esconder todas sus problemáticas detrás de un solo nombre: "Autismo".

En tiempos que aún se diagnóstica "Asperger" o certificados de Discapacidad versan "Autismo en la Niñez”, algo que hoy afecta a 1/36 y ya puede ser considerado una Pandemia, debe exigir más, mucho más que solo adaptaciones y/o terapias, mucho más que propagandas como la "Hora Azul" (silenciosa) en supermercados, o la "Pirotecnia Cero".
Mientras se insiste en llamarlo "Condición", en esa búsqueda constante de la corrección política de las palabras, se aplauden personajes como “los Sotelos”, y no dan voz a los adultos TEA que vamos/vayan contra el discurso hegemónico de terapeutas, seguirán atendiendo, pero no entendiendo lo que se habita en este mundo.






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