14 DE FEBRERO – SAN VALENTÍN | EL AMOR EN TIEMPOS DE OFERTAS

14 DE FEBRERO – SAN VALENTÍN | EL AMOR EN TIEMPOS DE OFERTAS

Si no lo expones ante todo/s ¿realmente estás enamorado?

Llega el 14 de febrero y, como cada año, el mundo se viste de rojo pasión. Corazones en las vidrieras, promociones de cenas románticas, osos de peluche que parecen sufrir de gigantismo y frases trilladas que prometen amores eternos con fecha de vencimiento. El marketing del amor no descansa.

Es curioso cómo el Día de los Enamorados se ha convertido en una especie de examen anual del amor. Si no hay cena a la luz de las velas, flores o algún regalo de dudosa utilidad, parece que el sentimiento no existe. Si no publicás en redes una foto con tu pareja junto a una frase robada, generalmente a Paulo Coelho, ¿realmente estás enamorado?

El amor, ese sentimiento complejo y lleno de matices, ha sido reducido a una transacción comercial. Nos venden la idea de que el romanticismo es proporcional al precio del regalo, que un perfume es prueba de compromiso y que el afecto se mide en chocolates importados. Pero lo cierto es que el amor no se encuentra en una caja de bombones ni en un ramo de rosas marchitas al día siguiente.

Pero más allá del show, ¿de dónde viene esta fecha? San Valentín era un sacerdote que, hace unos 1.800 años, desafió las órdenes del emperador Claudio II y casaba parejas en secreto. Un acto heroico, sí… hasta que lo atraparon y lo ejecutaron un 14 de febrero. ¿El amor venciendo a la adversidad? No, más bien una historia con final sangriento.

Aun así, siglos después, alguien tuvo la brillante idea de transformar esta tragedia en una oportunidad de negocio. Primero fueron las cartas manuscritas, después las postales con poemas prefabricados, y luego llegó el desfile de osos de peluche, flores con sobreprecio y cenas a la luz de las velas que cuestan el doble que cualquier otro día.

El verdadero amor - ese que sobrevive al paso del tiempo, a las discusiones sin sentido, a los obstáculos de la vida, a las crisis económicas - no necesita de un día en el calendario para existir. No se define por cenas costosas, sino por alguien que te guarde el último pedazo de pan sin que tengas que pedirla.

 

El 14 de febrero es solo eso: un día. Para algunos, será una excusa para celebrar. Para otros, una fecha más en el calendario. Y para unos cuantos, una jornada para esquivar con habilidad la pregunta: "Y vos, ¿cuándo te vas a enamorar?"

Felices compras. Digo… feliz día de los enamorados.