LA BANDERA QUE LLEVAMOS EN EL CORAZÓN

LA BANDERA QUE LLEVAMOS EN EL CORAZÓN

No hace falta un mástil para que flamee. No hace falta un acto escolar ni una fecha del calendario para sentirla cerca. La bandera está en nosotros. En los que madrugan para trabajar. En los que siembran la tierra, en los que educan, en los que cuidan, en los que sueñan con un país mejor.

Porque la bandera no es sólo un pedazo de tela. Es un símbolo. Es historia. Es memoria. Es el azul del cielo que nos cubre y el blanco de la esperanza que no se rinde. Es el sol que nos guía, aunque a veces las nubes quieran taparlo.

Manuel Belgrano la creó pensando en una patria libre, justa, soberana. Y hoy, más de doscientos años después, nos toca a nosotros hacerla valer. No sólo en los discursos ni en los himnos, sino en la vida diaria. Con honestidad. Con trabajo. Con respeto por los otros.

Hay banderas en las mochilas de los chicos, en los delantales de las maestras, en las manos de los abuelos en cada desfile. Hay banderas en los barrios humildes y hasta en los pueblos olvidados. En cada rincón donde alguien se levanta creyendo que este país tiene futuro.

Hoy es su día, pero ella nos acompaña siempre. Nos cubre cuando estamos lejos. Nos consuela cuando algo duele. Nos enorgullece cuando vemos que, a pesar de todo, seguimos de pie.

 

 Porque la bandera no sólo se iza. Se lleva en el corazón.