SOCIEDAD | SEÑO MONICA: MUCHAS VECES FUIMOS MAMÁ Y PAPÁ DE LOS CHICOS
El Centro de Promoción del Menor N°23 “Pomberito” es una de las instituciones de San Roque que guarda tantas anécdotas como personas que han pasado por él. Y muchas de ellas la tienen como protagonista a “La Seño Mónica”.

“Estuve desde el inicio, aquel 21 de agosto de 1987 cuando se abrieron por primera vez las puertas de este edificio y por eso me costó muchísimo dejarlo. Dediqué 34 años al Pomberito y cuando debí jubilarme no me quería ir. Me emociona saber que dimos todo y nuestros chicos nos recuerden con tanto amor, cuando escuchamos a lo lejos que alguno de ellos nos saluda con tanta energía «¡chau seño, adiós seño!»; y ni hablar de lo gratificante que es para nosotros que aquellos que hoy vienen a visitar la ciudad, porque han tenido que buscar mejor futuro en otros lugares, pero que nos recuerdan, nos tienen en cuenta como un integrante más de sus familias y por eso en una navidad, a fin de año, se acercan hasta nuestro domicilio a dejarnos un gran abrazo. Eso es la señal de que hicimos las cosas bien”.
Por momentos el silencio se hace presente en el relato de la Seño Moni; no por falta de memoria del tiempo que ha pasado y tampoco tanto por ser la primera vez, en muchos años, que se expresa ante una audiencia. Porque eso tienen las personas de bien como ella, nunca buscan sobresalir desde lo discursivo o mediático, posteando a cada rato fotografías en redes sociales o hablando en todo momento y lugar de lo que están haciendo. Lo hacen y punto, infinidades de veces desde el anonimato pero con hechos concretos. No. El silencio es producto de la emoción que todo el tiempo reina en ella al hablar de Pomberito, ese lugar que describe como el segundo hogar, para los que han dejado el corazón con su trabajo cotidiano, y para los muchos chicos que han aprendido, fundamentalmente valores para desempeñarse en la vida. “Pomberito era una «familia grande» para los que formamos parte de él. Y terminábamos siendo mamá y papá de una gran cantidad de chicos. Hubo veces que los teníamos que bañar, cortar las uñas de pies y manos, cortarle el pelo o curarles de alguna herida. Si teníamos que llevarle al hospital por algún motivo, también lo hacíamos porque estábamos autorizados para hacerlo. Siempre hacíamos todo para superar los inconvenientes que se nos planteaban, eran otros tiempos. Le brindábamos mucho amor, pero si los teníamos que «retar» por alguna travesura, no pasaba de eso. Al ratito, ya nos estábamos dando cariño nuevamente” recuerda la seño de cuando algunas veces debía que llamar la atención a sus niños. “Los escuchábamos, aconsejábamos sobre el bien el mal para que puedan moverse en las diferentes circunstancias de la vida. Y se generaba tanta confianza entre ellos y nosotros, que en ciertas oportunidades, ya de adultos, nos han venido a consultar sobre algunas cuestiones para que les aconsejemos, como cuando apenas eran niños inocentes. Ha sido una hermosa experiencia de enseñanza - aprendizaje de la que me siento orgullosa de haber atravesado”.

La historia de Pomberito reúne a diferentes actores para su concreción y sostenimiento en el tiempo, y nos recuerda algunos nombres de los que formaron parte de aquel grupo de personas que ante la preocupación por ver a muchos niños deambular por las calles a la siesta, sintieron la necesidad de realizar un trabajo de relevamiento y crear este centro al que lo denominaron con ese nombre. "Doña «Quía» Borda, la Señora Cristina Torres (Jueza de ese entonces), señora «Nany» de Martínez, señora «Cuca» Traversaro de Lagioia, Evelina Zini de Pianaltto, Don Gómez (Papá de la profe Marien) y el apoyo fundamental desde el Concejo Deliberante del señor Miguel Cardozo; son algunos de los nombres que recuerda. Pero “fueron muchas las personas importantes para la institución, que es difícil nombrarlas a todas. Aunque es imposible no recordar a algunas, que lamentablemente ya no están físicamente, como el caso de la señora Sully (Salina de Carmagnola), Néstor (Puyol), Alicia Vázquez, que dejaron una huella imborrable en Pomberito” sostiene La Seño Moni.
El “Pomberito” ha sido el centro integrador más importante de la ciudad, a él concurrían chicos de diferentes barrios y condiciones sociales sin distinción alguna. “Las personas que trabajamos ahí llevábamos a nuestros hijos y se sumaban con los demás niños a compartir todo. De pronto, se sentaban a la mesa hijos de otros docentes o pequeños que no podían pagar una maestra particular y entre todos colaborábamos a realizar las tareas escolares, no existía ninguna diferencia por nada” manifestó.






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